Cada 04 de octubre recordamos el natalicio de la cantora y poeta chilena Violeta Parra. 

Por influencia de su padre, fanático de la guitarra, Violeta desde pequeña soñó con ser artista y abandonó los estudios a los 17 años para emprender con su guitarra en Santiago.

La pobreza, que es fundamental en el discurso de Violeta Parra, no la conocería hasta que comenzara a recorrer Chile en su labor de folclorista, labor durante la cual “a Violeta se le abrió un mundo que le producía tanta fascinación como indignación”, según cuentan los cronistas de su vida.

“Solitario solo como luna esquiva, pa’ escupir mis penas me falta saliva la reseca el viento que siempre vigila, para sepultarme en su negra brisa”.

Sus letras y el trabajo musical de sus composiciones, lograron rescatar el folkclore más bruto y puro de la tierra chilena. Resaltando las injusticias que veía a diario.

La canción de Violeta Parra, fue también inspiración de lucha para los jóvenes secundarios y universitarios. Su letra es absolutamente transgresora con la Iglesia para la época. La artista no sólo saluda la consecuencia y valor de la causa estudiantil, señalándolos como esperanza y semilla de la sociedad, sino también los ubica en una posición de lucidez adquirida por el valor de aprender, contraponiéndolo con el urdimbre “escondido” que la Iglesia ofrece como verdad.

Que vivan los estudiantes, jardín de las alegrías / Son aves que no se asustan de animal ni policía / Y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría / Caramba y zamba la cosa, que viva la astronomía.

El presidente de la República, Nicolás Maduro, rememoró esta fecha y exaltó la lucha que realizó a favor de los pueblos oprimidos a través del canto y la poesía.

Violeta Parra es considerada un referente de la música popular chilena. Estaría cumpliendo 102 años pero decidió quitarse la vida el 5 de febrero de 1967.

 

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