A inicios de semana el país político se sorprende con la noticia de la instalación de una “Mesa de Diálogo Nacional por la Convivencia”, suscrita entre Gobierno y sectores de la oposición “con seis históricos acuerdos”.

Bajo el asombro inicial, desde el espectro político surgen una serie de interrogantes en torno a la oposición que participa en dicha mesa. Suerte de disección de las posibles razones en torno al madrugonazo, que se resumen en dos vertientes: imperativo ético-moral o meras razones pragmáticas. Se alude a una demarcación de los sectores radicales y polarizados, además de una necesaria renovación profunda y fortalecimiento del sector nacionalista de la oposición, en aras de la defensa del diálogo, la convivencia y la democracia. Emanan desde las otras oposiciones críticas y satanización de los partidos que osan plantear un dialogo social en alianza con el gobierno de Maduro.

A los fines del fortalecimiento de la democracia, la Mesa de Diálogo Nacional constituye una acertada y oportuna decisión política, aunada a un necesario deslinde ético-político de la actual oposición. Coincide además con la pérdida de credibilidad, legitimidad y apoyo a Juan Guaidó en tanto líder “designado”. Suerte de construcción ficticia y producto de un marketing político dirigido a clientes y consumidores, que -pese a gozar inicialmente del apoyo internacional y del poder transmedia- se ha ido desgastando como actor político y cabeza de la oposición. Tutelaje extranjero, ausencia de proyectos más allá de la confrontación y la intolerancia en detrimento del dialogo y de la convivencia; marchas sin destino, promesas incumplidas han terminado de rematar la ilusión de esa oposición vacía de contenido.

La irrupción de esta Mesa de Diálogo Nacional debe fortalecer y legitimar el debate público en torno a proyectos colectivos, antagónicos y supuestamente inconciliables entre sí. Llamada a reconocer el conflicto, las relaciones desiguales de poder y aceptar el antagonismo en democracia. Oposición nacionalista que podría devenir en un importante instrumento de cambio. Ámbito idóneo para la revalorización y recuperación de la confianza en la política en tanto herramienta dirigida a promover la praxis.

Una mesa con competencia para contribuir a generar un proyecto colectivo nacional.

@maryclens

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