Cada 19 de agosto, el pueblo de Canchunchú, en el estado Sucre, se viste de nostalgia para recordar al más sencillo y al mismo tiempo el más ilustre de sus hijos: Luis Mariano Rivera. Y es que fue ese rinconcito del oriente venezolano el que inspiró la canción con la que quedaría sembrado en la memoria colectiva: Canchunchú florido.

Se cumplen 113 años del natalicio de este insigne compositor, cantante, dramaturgo y poeta popular venezolano, cuya vida estuvo signada desde temprano por las carencias y penurias. Tras quedar huérfano de madre, tuvo que dedicarse a trabajar como peón de su propio padre para ayudar al sustento familiar, de allí su escasa educación formal. Sin embargo, creció, como él mismo lo decía “entre la poesía sin saberlo”. A lo largo de su vida, su imaginación se nutría de las experiencias y de los hermosos paisajes rurales de la península de Paria de entonces.

Fue justamente la corrección que le hizo un muchacho a un error ortográfico que cometió en un cartel, lo que lo llevó, a los 38 años, a volver a la escuela para aprender a leer y escribir “como Dios manda”. Su carrera comenzó de forma tardía, a los 48 años. Según ha dicho, fue “siendo un viejo” cuando logró “meter un poco de luz” en su pensamiento y así empezaron a brotar la música y los versos que hoy forman parte de su inmenso legado. Rivera también escribió obras de teatro y solía decir que llegó a la música por casualidad. “Fue un diciembre. Mis amigos querían cantar una parranda, pero no tenían idea de por dónde empezar, así que escribí una canción para ellos”.

El amor del maestro Rivera por las aves, las flores y el verdor del campo, quedó patentado en los grupos musicales que fundó, Alma Campesina y Canchunchú florido, entre otros. Es además el autor de temas emblemáticos de nuestro folclor como La guácara, La puerca de Ña Carmen, La guacharaca, Mi coma’e Juana María, Juana Francisca, y, por supuesto, Canchunchú florido, que han sido interpretados por grandes voces del país y de América Latina, en especial por Gualberto Ibarreto.

Luis Mariano Rivera falleció en Carúpano el 15 de marzo de 2002. Tenía 95 años. En su honor, el principal teatro de la capital sucrense lleva su nombre.

 

Patrimonio de Oriente

Sus canciones han sido interpretadas por Simón Díaz, Gualberto Ibarreto, Cecilia Todd, Morela Muñoz, Jesús Sevillano, Rafael Montaño, Magdalena Sánchez, Serenata Guayanesa y hasta la Orquesta Filarmónica de Londres.

Le concedieron los títulos de Doctor Honoris Causa de la Universidad Experimental de Guayana y el de Profesor Honorario de la Universidad de Oriente, entre otros.

El 15 de abril de 1994 recibió el reconocimiento como Patrimonio Cultural del estado Sucre.

Recibió el Premio Nacional de Cultura en 1991, que entonces otorgaba el Conac.

Alí Primera le dedicó “La canción de Luis Mariano” e inspiró “A Luis Mariano” de Rafael Salazar.

Zaida Campos

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