por: Roberto Malaver

Lucrecio Antonio Pérez Alcaparra, el más reconocido vendedor de fake news de la empresa Agarrando Aunque sea Fallo –Aasf- se acercó a la mansión Malatesta de la urbanización Caviar Live, y viendo la majestuosa puerta se dijo: “Esto sí es una puerta”. Vio un poco más allá y se dio cuenta de que una mujer lo estaba viendo por una pequeña pantalla de televisión, y le preguntó.

– Buenos días. ¿Usted es el señor Lucrecio?

-El mismo, señorita. De paso, quiero decirle que usted tiene una cara escandalosamente bella.

– Entonces sí es cierto, usted es el vendendor de fake news. Pase adelante.

La puerta se abrió automáticamente y Lucrecio quedó asombrado porque no había visto una puerta de madera automática. Siguió avanzando sobre la alfombra que estaba en la sala, y la señorita le indicó que se sentara y esperara al señor Gonzaga, que ya venía.

El señor Gonzaga llegó vestido elegantemente. Saludó a Lucrecio y después de verlo atentamente le dijo:

– Caramba, amigo Lucrecio. En verdad que usted es un buen vendedor de fake news. Ese reloj Rolex es falso, ¿verdad?

– Si, dr

– ¿Y ese traje Armani, también es falso?

– Si, dr

– ¿Y esos zapatos Louis Vuitton, también?

– Si, dr

El señor Gonzaga tomó asiento y sacó un tabaco Cohiba y lo encendió con su encendedor de oro. Llamó a la señorita que le había abierto la puerta a Lucrecio y le pidió que les sirviera unos tragos. Cuando llegó la señorita con los tragos, el señor Gonzaga volvió a tomar la palabra.

– Usted es en verdad un gran vendedor de fake news, y por eso confío en usted. Me he dado cuenta de que todo lo que tiene encima es falso. Ojalá no sea falso su conocimiento. Confieso que me tiene asombrado. Usted conoce muy bien su negocio. De haber llegado aquí con ese traje y ese reloj de marcas originales y verdaderas, yo no confiaría en usted. Ahora le pido que me entregue las fake news que le pedí para que se acabe el escándalo político en que estoy metido.

– Sí, dr

Lucrecio le entregó una carpeta al señor Gonzaga. El señor abrió la carpeta y leyó y leyó mientras sonreía y sonreía. “Esto es suficiente para tener al gobierno loco por una semana. Se agradece” -dijo

Despidió a Lucrecio con mucha cordialidad. Y cuando Lucrecio abandonaba la mansión Malatesta en la urbanización Caviar Live, se dijo: “Estas son las fake news que me han puesto a sudar de verdad verdad”.

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