por: Juan Sáenz

La poesía se presenta en estas líneas, para reconocer lo grave que estamos desde el estado Zulia en sus iniciativas, que alguna vez fueron provechosas, recuerdo colectivos poéticos que de manera insistente, atrevida e impulsadas por la fuerza de la palabra y la revolución, tomaban los barrios de Maracaibo con un megáfono, y en las esquinas conquistaban las conciencias desde la sensibilidad de Víctor Valera Mora o Lydda Franco Farías, que desataban largas tertulias y en otras ocasiones debates sobre nuestra ciudad.

El colectivo “Palabrasera” en muchas oportunidades nos invitaron a mí y aún conjunto de compañeros a dictar talleres de poesía en el albergue de menores y pude constatar desde los
ejercicios propios del ser, como los jóvenes escribían versos, contaban sus historias en relatos descriptivos a partir de sus vivencias, la elaboración de imágenes, metáforas, les permitían versos reflexivos descansados en su visión regeneradora de la realidad.

En otra oportunidad en un circulo de lectura, me asombró una compañera en cuyo atrevido manifiesto nos informó, que desde que estaba escribiendo había bajado sus dosis de anti-depresivos y que de manera muy descriptiva nos contaba. Sentarse en su cuarto colocar de fondo sus canciones, asumir la poesía, llevándola a contemplar, sentir e irse en pellejo y alma al papel.

De manera que de sobra esta decir que no hay justificación, que en una tierra de poetas, decimistas, sonetistas como el Zulia, hoy la actividad de la poesía se hayan visto diezmada, invisibilizada, silenciada y no apoyada por instituciones que hoy se dedican a la nada, infértiles, parasitarias y deliberadamente opuestas aún proyecto nacional y revolucionario.

La poesía fue un instrumento histórico para combatir la España fascista, fue una herramienta y sigue siendo para la construcción de la revolución nicaragüense, sobre todo en los años 70 cuando Ernesto cardenal fue ministro de cultura, recuerdo ese pasaje donde policías, estudiantes, obreros, ama de casas, militares y tantos otros sectores salieron a dibujar lo que eran en narraciones vivas y propias.

La poesía es revolución, rompe esquemas, transforma realidades, se enfrenta y lucha, implosiona y reta para su viva voz. Se manifiesta en los imaginarios y subjetividades, así que intentaran asesinarla, pero deben estar advertidos que la poesía somos muchos, y los muchos alzamos la palabra para manifestarle al Zulia que nos juagamos “la vida en ello”.

Juan Sáenz.

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