Arcipreste Montiel no lograba superar los conflictos que día a día tenía que enfrentar mientras vivía con Dorotea Ancizar.
Era tal enfrentamiento, que Arcipreste decidió hablar con uno de sus amigos, quien le recomendó un asesor matrimonial. Y hasta allá se fue Arcipreste. Escuchó atentamente al asesor. Y supo que lo único que se podía hacer era dialogar con esa mujer para ver si llegaban a un acuerdo.

El asesor le contó todo lo que se podía hacer para comenzar a lograr ese acuerdo. Y Arcipreste salió con la esperanza abierta a la paz y el amor. Dispuesto a proponerle a Dorotea todos los puntos que le había aconsejado su asesor.
Al abrir la puerta de su casa, y asomar la cabeza, Dorotea Ancizar comenzó a insultarlo porque estaba llegando tarde y con quién andabas desgraciado, tú crees que una mujer decente puede esperar a que su marido llegue a la hora que le dé su perra gana.

Y Arcipreste sólo alcanzó a decir: “Tenemos que hablar, Dorothy”. Ella, sin dejar de gritar, parece que lo escuchó, porque le dijo: “Cuando tú quieras, Archie.”

Así fue como Arcipreste logró plantearle los términos del acuerdo. Le contó que era importante que los dos nombraran a unas personas que los representaran para que fueran los garantes del diálogo que vayamos a tener después.
Era importante que esas personas viajaran a Oslo, Noruega, para que allí establecieran unos puntos mínimos para continuar la negociación. Y eso sí, que los representantes que ambos nombraran tengan la garantía de que tanto él como ella, aceptarán sus decisiones.

Nada de ponerse a dar declaraciones y mucho menos a enviar tuits informando acerca de lo que estaban haciendo, porque las familias de ambos tienen un altísimo nivel de chisme que son capaces de echar por tierra la negociación.

Así, Dorotea, que se mantuvo en silencio durante el tiempo que Arcipreste hablaba y establecía el ordenamiento de la negociación, cosa que tenía admirado a Arcipreste, tomó la palabra y dijo: “de mi lado va mi comadre Aleja Pimentel Gil y mi compadre Julio Brusco Torres. Dos personas que gozan de toda mi credibilidad.”

Los negociadores viajaron a Noruega. Arcipreste y Dorotea mientras tanto siguen enfrentados. Algunos aliados de Dorotea insisten en que no participe en el diálogo, pero mientras espera, ella no deja en paz a Arcipreste.

Roberto Malaver
Periodista / Profesor UCV
@RobertoMalaver
robertomalaver@gmail.com

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