La eliminatoria entre los Golden State Warriors y los Houston Rockets, ha sido polémica desde su inicio pero en el segundo partido Draymond Green en una jugada lastimó a James Harden en el rostro, afectando su ojo izquierdo, el golpe lo dejó tendido en el suelo.

Sufrió una laceración en el párpado izquierdo y contusiones en ambos ojos. A pesar de que los médicos le indicaron que guardara reposo, pero jugando el final de temporada en la máxima competición del baloncesto, no tendrá una recuperación rápida y tendría un alto riesgo de comprometer su visión, en especial la periférica.

Debe usar un parche, productos específicos y guardar reposo con el ojo. Ni deporte, ni luces brillantes, ni pantallas, ni forzar la visión, Harden no ha hecho caso a estas indicaciones y pudiera quedar ciego.

 

El traumatismo de la retina en ambos ojos ha hecho que tengan el aspecto actual, un edema que hace que se vean rojos e inyectados en sangre. 

“Apenas podía ver”, reconoció el escolta en la rueda de prensa posterior. “Ahora mismo veo bastante borroso, pero espero que mejore con el día a día”, añadió la estrella de los Rockets.

 

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