Venezuela, por fin se despide este sábado de la Organización de Estados Americanos (OEA), por lo que se puede considerar una fecha de celebración, gracias al Comandante Hugo Chávez.

La OEA se ha considerado por ser un organismo internacional que solo vela por sus propios intereses político, enmarcados en las intenciones y propósitos de Estados Unidos.

Sin embargo, el Comandante Chávez al darse cuenta de esto, instó a la verdadera integración de los países latinoamericanos, sin contar con la presencia de EE.UU..

Es por esto, que surgió la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

La OEA vendada

De la vista gorda se ha hecho la OEA ante hechos importantes que se han dado en la historia latinoamericana.

A solo 20 años de su creación, comenzó “la venda” de la OEA, cuando hizo caso omiso al golpe al Paraguay de Alfredo Stroessner (1954).

Hecho repetido en Guatemala, que fue invadida en el mismo año por Jacobo Arbenz, la cual fue organizada por la CIA estadounidense, en el cual se repitió la historia el organismo ni se pronunció.

Para 1963, la OEA sirvió de cómplice al recibir una “queja” de EE.UU. sobre el para ese entonces presidente de República Dominicana, Juan Bosch, que luego terminó invadida para derrocarlo.

Un año siguiente, Brasil fue la víctima, dado que militares locales junto al apoyo del Gobierno de EE.UU., dieron un golpe de Estado a Joao Goulart (1964). Hecho por el que tampoco se pronunció la OEA.

La OEA que según se preocupa por los muertos que se dan en Venezuela ahora, no hizo nada, cuando miles de argentinos y chilenos murieron durante la dictadura argentina y el golpe a Salvador Allende.

Al igual que en El Salvador, donde una guerra civil dejó más de cien mil muertos, para derrocar a Carlos Romero, pero la OEA seguía en silencio.

Con el mismo libreto, EE.UU. invadió Panamá en 1989 con la denominada “Operación Causa Justa”, que dejó unos 3.000 muertos, pero nuevamente todo quedó sin ninguna guerra mediática al pasar de los tiempos.

Historia que se ha ido llevando con el pasar de los años, en gran parte del continente americano, Perú con Fujimori (1992), En 2004 con el presidente Jean-Bertrand Aristide de Haití, en 2009 con Manuel Zelaya, y dos de los últimos más recientes a Fernando Lugo en Paraguay y a Dilma Rousseff en Brasil, ambos en el 2012.

Todos estos últimos tenían algo en común, de una u otra manera, EE.UU. estaba involucrado para derrocar a los Gobierno y así imponer nuevos aliados.

La historia se repite

Simplemente, la historia no miente cuando de estrategia imperial se trata, sumado a la omisión de la OEA con los intereses de EE.UU..

Hoy el punto de foco para la organización dirigida por Luis Almagro es Venezuela, siguiendo la estrategia de EE.UU. para derrocar el Gobierno de Nicolás Maduro, por lo que sí demuestra su interés por la nación suramericana.

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