por: Luis Britto García

Venezuela es el país con mayores reservas probadas de petróleo en el mundo, con 302.810 millones de barriles. Quien controle esas reservas controlará el mundo.

El sistema financiero global fundado en un dólar no respaldado por nada está a punto de ser sustituido por el de otra moneda que, como el yuan, esté respaldada en oro.

El 15 de diciembre de 2018 Víctor Cano, Ministro del Desarrollo Minero Ecológico, declaró que “sólo en el área cuatro del Arco Minero del Orinoco, estamos estimando que existan 8 mil toneladas de oro inferido. Tenemos certificadas 2.300 toneladas de esas 8 mil. Eso nos colocaría como la segunda reserva de oro del mundo, pero podríamos ser la primera”. Quien controle el oro controlará el sistema financiero global.

Añadamos la energía hidroeléctrica de Guayana, el agua, la biodiversidad, el hierro, el aluminio, el coltán, el cobre, la espléndida fuerza de trabajo de 14.167.281 personas, de la cual 2.267.003 califican como profesionales, técnicos y afines. Gracias a estas riquezas, Venezuela puede ser dueña de su propio destino, o esclava de quien se las robe.

Las advertencias de China y Rusia han descartado la invasión militar directa externa; durante dos décadas la oposición intentó inútilmente apropiárselas mediante el golpe de Estado, el magnicidio, el terrorismo y el sabotaje.

Que conservemos las riquezas de las cuales dependen el mundo, nuestro país y la integración latinoamericana depende de que mantengamos la coherencia interna necesaria para defenderlas.

La única forma en que podríamos perderlo absolutamente todo es la derrota electoral. El 6 de diciembre de 2015 revela cómo podría producirse.

Si queremos depender de otros como esclavos y súbditos, la receta es sencilla: sigamos dejando que el oligopolio de una docena de parásitos mate de hambre al pueblo con precios incontrolados, que un puñado de ratas continúe rematándolo con el contrabando de extracción, que ineptos o cómplices lo sepulten permitiendo la proliferación de terroristas paramilitares, hasta que el elector hastiado retire su apoyo al sistema político y de Venezuela no quede más que un agregado confuso de botín y falsos positivos. Antes de que tantos sean inmolados para satisfacer la vileza de tan pocos, actuemos para defender los derechos de todos.

Luis Britto García

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