Este lunes, 04 de marzo el diputado a la Asamblea en desacato, Juan Guaidó, aterrizó en un vuelo proveniente de Ecuador, luego de una “gira” por varios países de la región. Ingresó sin inconvenientes como cualquier mortal, pasó por migración, declaró al seniat y luego fue recibido por un grupo de seguidores que lo esperaban en el aeropuerto de Maiquetía en el estado Vargas, distinto al trato que reciben los presidentes reales que desembarcan por la Rampa 4 del aeropuerto y reciben un tratamiento presidencial.

Para sorpresa de algunos y para desmentir a otros, al autoproclamado no lo estaba esperando los cuerpos de seguridad del país, ni el Sebin, ni el DGCIM, ni le fue ultrajado su derecho al libre tránsito por el territorio nacional ni mucho menos se le detuvo por averiguaciones y se les cayó el show que pretendían montar en las inmediaciones del terminal aeroportuario.

Resulta que por más que así lo provoque, hasta ahora, Guaidó no tiene ninguna orden de aprehensión en su contra y puede ir y venir cuantas veces quiera. En el país las aprehensiones sólo se realizan en virtud de una orden judicial o en flagrancia, es decir que el delito se esté cometiendo en ese momento. Se tejió la matríz de opinión y se esperaba el show mediático con cientos de cámaras que captarían el momento en el que el gobierno del presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, lo metería preso para victimizarlo, pero la jugada le salió mal.

Más periodistas y prensa extranjera que pueblo, se agolpó al aeropuerto para recibir al diputado Guaidóa

Por lo único por lo cual podría estar incurso en algún delito, es por haber roto su medida de prohibición de salida del país la cual violó y el Ministerio Público tendría que determinar si se debe abrir una averiguación. Adicionalmente Guaidó también goza de inmunidad parlamentaria y cualquier acción judicial debe ser determinado por el Tribunal Supremo de Justicia.

Según el periodista Víctor Hugo Majano, actualmente hay una averiguación preliminar que realiza el Ministerio Público para “seguir recabando suficientes elementos de convicción que permitan determinar los actos que, desde el 22 de enero, han dañado la paz de la república, nuestra economía y el patrimonio nacional”, según explicó el Fiscal General el 29 de enero.

Como no pudo interpretar al martir y sufrido, como novela de Corín Tellado, Guaidó se improvisó una tarima para ondear una bandera de 7 estrellas y seguir prometiendo a las decenas de personas en el lugar, que “sí se puede”, copiando el slogan del expresidente estadounidense Barack Obama: yes, we can.

Se fue a pasear por los países que no respetan las leyes y la soberanía de Venezuela, no consiguió nada.

Luego se dirigió al este del este de Caracas, para saludar a los pocos que no se fueron a disfrutar de los carnavales y para satisfacerle el orgasmo a las viejas del Cafetal y levantando las manos, al lado de su esposa, Guaidó saludó a los presentes desde una tarima en la plaza Alfredo Sadel, en las Mercedes y convocó a nuevas movilizaciones en las próximas semanas, para seguir insistiendo en desestabilizar el país y seguir “desafiando” a las autoridades cual adolescente malcriado.

VTB

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