La llegada de la Revolución Bolivariana y con ella el reconocimiento de las luchas históricas y el rol protagónico del pueblo en las transformaciones necesarias para el buen vivir, sellaron una ruptura en el ejercicio de la política que, hasta 1998, había sido marcada por una relación utilitaria con fines netamente electorales, que reducía la responsabilidad de los gobiernos a políticas focalizadas que atenuaban la pobreza pero que poco o nada aportaban al bienestar real de la población y fortalecían el poder de las elites económicas.

En ese sentido y a pesar de 20 años lecciones del Chavismo, el empeño de la derecha por retomar el poder político en Venezuela a toda costa, ha demostrado en sus distintas etapas y niveles de intensidad, que les es imposible ocultar los verdaderos interés de su “Lucha”, al usar de manera recurrente el recurso de invisibilización y/o anulación del adversario como medio para demostrar hegemonía; ejercicio peligroso que le ha costado la poca aceptación en los sectores populares.

El fomento del odio y la satanización de las organizaciones sociales y comunitarias asociadas al Chavismo, las constantes denuncias de fraudes electorales cada vez que pierden una elección, la promoción de sanciones financieras que asfixian el bolsillo de los venezolanos socialmente vulnerables, la reciente osadía de autoproclamación de un presidente y la solicitud de intervención militar extranjera sin el éxito y apoyo popular y militar esperado, dan cuenta que a pesar de las limitaciones económicas de la gestión de gobierno del presidente obrero Nicolás Maduro y las posibles contradicciones existentes en la construcción dialéctica del Socialismo, el pueblo sigue haciéndose visible y se reconociéndose en las banderas del Chavismo, situación que impulsado quizá, la actual presión nacional e internacional, al no hallar salidas a corto y mediano plazo para la derrota del proyecto Bolivariano.

En este sentido, el presidente obrero Nicolás Maduro ha sabido leer estos escenarios y por ello ha insistido en la frase “No somos invisibles”, que más que una consigna es la síntesis de 20 años de logros del pueblo en la conquista se su propio desarrollo e independencia.

RedaRadioVE

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