El constante aplazamiento de las actividades de distribución de la supuesta “ayuda humanitaria“, enviada por los países tutelados por el gobierno norteamericano, unido a la priorización de acciones de protesta y de índole “administrativa”, como por ejemplo la sanción de leyes por parte de la asamblea nacional en desacato y la congelación de cuentas y activos del Estado, dejan mucho que pensar a la luz de los objetivos de esta operación contra el pueblo venezolano.

Resulta paradójico y confuso, pensar que una nación sumida en una “crisis total generalizada” se mantenga expectante, ante la posibilidad de acceder a productos de primera necesidad que mejorarían sus condiciones de vida, así como a un eventual cambio de gobierno, sobre todo cuando quienes promueven estas acciones se atribuyen el apoyo irrestricto de un pueblo hambriento y desahuciado. Dichas incongruencias, dejan en evidencia que el actual escenario de guerra económica y total contra pueblo venezolano, es el resultado de una política direccionada a promover el caos como excusa para suscitar gobiernos afines a los intereses de las grandes economías mundiales.

Por otro lado, cabe resaltar que, si la situación de catástrofe humanitaria expuesta por el presidente autoproclamado Juan Guaidó y sus financistas fuese real, no tendrían problemas de someterse a los exámenes correspondientes para la activación de los protocolos internacionales necesarios en las entregas oficiales de ayudas humanitarias; dejando nuevamente expuestos los intereses políticos de los dirigentes de la oposición venezolana y el uso irrespetuoso de esta bandera histórica (ayuda humanitaria) para acceder a los mismos.

Otro elemento importante y gran dolor de cabeza del imperialismo norteamericano, recae en la capacidad de resistencia del pueblo venezolano y la destreza del Gobierno Bolivariano, iniciado por el comandante Hugo Chávez y continuado por el presidente obrero Nicolás Maduro, para mitigar las crisis inducidas y mantener el control político y bienestar social de los más necesitados; lo cual constituye una amenaza para sus interés, luego de la primavera del neoliberalismo en la región.

Dicha fuerza moral acumulada por el Chavismo, podría ser la razón del letargo de la supuesta entrega de ayuda humanitaria, pues el mantenimiento del caos y la zozobra resulta más provechoso para debilitamiento de las estructuras del Estado y las operaciones psicológicas que garantizarían su poderío a largo plazo, y cuyo único fin es la muerte moral y espiritual del chavismo como movimiento.

RedRadioVe

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