Como si fuese una puerta que siempre está ahí para cuando fracasan, para cuando sienten asfixia, o para cuando la embajada de Estados Unidos les disminuye el sueldo porque no hacen nada, así ve la oposición al odio, la violencia y el fascismo.

Parece que no se conforman con repetir el guión, sino también el discurso. Quieren justificar su odio en una supuesta “usurpación del poder”, en un “gobierno de transición” y en “elecciones libres”, a las que ya se han presentado, han perdido en unas, y han ganado en otras. Lo cierto es que el odio esta allí. Bajo eufemismos como “protestas pacíficas” o “marcha por la democracia” buscan enfrentamientos violentos y golpes de Estado.

Han declarado que Guaidó es presidente, que viene una transición, que la libertad llegará pronto, pero no buscan más que muertes y confrontación para generar inestabilidad política y social, en complicidad con agencias perversas del fascismo disfrazados de Gobiernos y de diplomacia.

Hacen llamados desesperados a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana luego de calificarlos por más de 20 años como “asesinos, cómplices de la dictadura y torturadores”, muestra de su hipocresía, de que adoptadon la concepción adeca de la política del “aquí todo se vale”, de que no sufren de vergüenzas históricas.

Quieren repetir el guión de 2002, 2004, 2007, 2014 y 2017, años claves para entender que la oposición en tanto sector de la política, no ha querido ejercer nunca la política sino es por medio de confrotación e inoculaciones de odio. Hoy amenazan a quién no se sume a su guión violento, ejercen presión psicológica y mienten diciendo que Nicolás Maduro no es el presidente.

Dicen tener el apoyo de la comunidad internacional, pero en ese prontuario de apoyo salen a relucir ex-presidentes vinculados al narco-tráfico, presidentes de turno con 28% de popularidad, países con índices altos de polarización y conflictos, gobernantes que decretan el racismo como política de Estado y otros que entregan los recursos de su Nación al Fondo Monetario Internacional. ¿Es esta la comunidad internacional que queremos como aliados?

Por último, debemos recalcar que es una oposición inescrupulosa, que llama a defender al país desde Colombia, España y Estados Unidos, que se ha servido de la violencia en años anteriores para asegurar sus comodidades, que quiere que la gente salga para que a ellos le suban la cuota de su salario sin importar si hay muertos o heridos, ellos dicen luchar por el país desde sus lujosas suites, pagadas con la ilusión del ciudadano venezolano.

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