El tablero político sigue moviéndose y ante la inoperancia e incapacidad de la oposición venezolana, a Estados Unidos, no le ha quedado de otra que asegurar su inversión y aumentar la presión con sus históricos mecanismos de ataque, la estrategia es la misma: acorralar política y económicamente a los países y ocultar mediáticamente el bloqueo y sus consecuencias. Por ello, la última embestida de Trump, no representa ninguna novedad para Venezuela, pues se trata de una ampliación del Decreto Obama de 2015, que ya estipulaba políticas agresivas de cerco económico-financiero.

Mientras tanto, el oposicionismo continua su agenda y se empeña en explicar que las medidas aupadas desde sus partidos, son contra el gobierno y no contra el pueblo venezolano; pero la realidad dice totalmente lo contrario, porque para nadie es un secreto que gran parte de los alimentos, medicinas e insumos que se necesitan para vivir, dependen de las importaciones que ellos están negando. Aquí lo que está claro, es que el bloqueo es un mensaje claro del gobierno de Trump para dinamitar los posibles acuerdos del diálogo, donde el tema económico juega un rol central.

Por otro lado, no deja de impresionar la diferencia de posiciones y rumbos, que muestra por lado a una arrogante derecha, que ataca la paz y la estabilidad de la nación y se muestra sorprendida ante la mínima respuesta de las instituciones encargadas de hacer justicia; contra un movimiento Chavista que busca espacios para reflexionar y enderezar su accionar en esta nueva etapa.

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here