Por: Pedro Estacio

La Revolución Sandinista, la cual celebra hoy sus 40 años, sigue siendo una piedra en el zapato de la derecha estadounidense, la misma que desde hace cuatro décadas no termina de comprender que su “destino manifiesto” sólo cabe en sus mentes y que los pueblos, como el nicaragüense, jamás formarán parte de ese apéndice de EEUU que ellos creyeron que sería Centroamérica.

No es complicado entender, por ejemplo, que Augusto César Sandino haya comprendido lo inaceptable que era el hecho de que los estadounidenses ocuparan en aquel entonces por más de 10 años su nación y, por tal razón, se convirtió en un combatiente contra quienes controlaban su país.

Luego de su asesinato en 1934, un asunto de la derecha local y presuntamente dirigido desde EEUU, se dejó colar la larga dinastía de los Somoza, contra quienes el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) comenzó a luchar y a crear la revolución que venció, la cual hoy gobierna en Nicaragua y que pese a desarrollar un gestión dirigida hacia las mayorías, sigue siendo objeto de la conspiración del imperio estadounidense, igual que Cuba y Venezuela.

Hay asuntos que los necrófilos del capitalismo estadounidense, que es como decir el capitalismo per se, desearían borrar para siempre de la historia mundial, aunque no pueden, como tampoco pueden desvanecer a Eduardo Galeano y su célebre libros Las Venas abiertas de América Latina, en el que recuerda cómo los gringos pensaron que Centroamérica era un apéndice de Estados Unidos.

Galeano nos recuerda –para que no olvidemos- que apoyado por el gobierno estadounidense, un filibustero (William Walker) que operaba en nombre de los banqueros Morgan y Garrison, invadió a Nicaragua con la “falange americana de los inmortales” y se proclamó presidente de Nicaragua. Pareciera algo así como lo que ha hecho un sujeto denominado Guaidó en Venezuela.

Destacamos en esta nota la reciente conmemoración del Repliegue de Masaya del Frente Sandinista de Liberación Nacional que estratégicamente permitió luego la victoria de la revolución sandinista.

Nicaragua dijo así: Centroamérica es otra cosa, pese a la fuerte arremetida estadounidense y del financiamiento de los denominados “Contrainsurgentes”, cuando hubo aquel negocio de las drogas y las compras de armas para beneficiar a los “Contras” e intentar eliminar a la Revolución Sandinista.

Es interesante saber que el Repliegue a Masaya no fue exclusivamente un asunto estratégico militar que hizo el FSLN, sino histórico-político, pues no podemos olvidar que en la provincia o departamento de Masaya nació el líder inspirador de la revolución sandinista, Augusto César Sandino, figura central de la revolución antiimperialista nicaragüense.

El Comandante Daniel Ortega, el pasado 19 de julio, hizo referencia a la lucha en la que los nicaragüenses “rescataron su bandera para tener paz con dignidad (…) Estamos rindiendo honores a todos nuestros combatientes que dieron su vida en la insurrección de Managua (capital) y en todos los departamentos del país”.

Cabe destacar que en dicho repliegue táctico participaron miles de personas, tanto militantes del FSLN como población en general, que caminaron cerca de medio día en lo que fue parte de una acción que contempló el largo trayecto desde Masaya hasta Managua. Parte vital de eso fue la unidad de todos los que combatían la dictadura de “Tachito” Somoza y que luego determinó la ofensiva final que daría la victoria a la revolución en 1979.

Pedro Estacio.

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