Pese al cerco diplomático, mediático y económico del que es víctima Venezuela, continúan abiertos diversos espacios de encuentro con los pueblos y gobiernos del mundo, sobre todo con aquellos que históricamente se han propuesto procesos de desarrollo, distintos al modelo hegemónico capitalista.

Razones que otorgan importancia a la presencia de Venezuela en la Troika (Egipto, Irán y Venezuela) del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) foro de concertación política conformado por 120 países, que defiende los intereses de las naciones en vías de desarrollo, de cuatro continentes y que establece alianzas entre Estados independientes para transformar el orden de la política internacional, impuesta por las grandes potencias.

El MNOAL, desde su fundación en 1961 ha adaptado sus prioridades, pasando de ser un movimiento contracorriente de las dos potencias mundiales que dominaban durante la Guerra Fría: Estados Unidos y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a plantearse la lucha contra la pobreza, el desarrollo económico, la seguridad internacional y la autodeterminación de los pueblos.

Convirtiéndose en unos de los organismos más grandes e importantes del mundo, que a diferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se gestiona bajo un modelo de administración no jerárquico y rotativo que permite la participación de todos los Estados miembros  en la toma de decisiones. 58 años de trabajo y resistencia del MNOAL, demuestran que es posible construir instancias alternativas que lejos de dividir, suman esfuerzos por el desarrollo y el bienestar de los pueblos de las naciones emergentes, que hoy alza su voz por la ‘Promoción y Consolidación de la Paz a través del Respeto al Derecho Internacional’.

 

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