La campaña presidencial de Hugo Chávez en 2012, en plena batalla contra el cáncer que le aquejaba, representa una ruptura en la forma de encarar procesos electorales; pues por primera vez en la historia de Venezuela, se presentaba un plan de gobierno, con acciones atadas a un horizonte estratégico y no con meros atenuantes a problemas coyunturales.

Incontables han sido los ataques a estos planteamientos; y frontal ha sido la defensa de ese legado, que hoy más que nunca hace vigente el hecho de  Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la independencia nacional”, no solo como primer objetivo histórico, sino como bandera del proyecto Chavista.

 

Muchos de los que hoy se presentan como críticos de la situación, en términos de la gestión de Nicolás Maduro e incluso del propio Hugo Chávez, han llegado a dudar de los avances o la efectividad de las acciones en esta materia, escudados en que los avances en términos son mas notables, que los avances en términos económicos, tecnológicos, científicos no pueden palparse fácilmente; sobre todo, a la luz del impacto de la guerra económica contra el pueblo.

Pero ¿en serio creen que se avanzó poco? Los primero 4 meses del 2019, de sanciones, desconocimiento de la institucionalidad y presiones diplomáticas, nos dan la respuesta; y no se trata solo de reconocer las resistencia de un pueblo y un gobierno, o de los sacrificios asumidos para lograr la estabilidad reinante; sino de las mil y un rutas de avance construidas, que no hubiesen sido posibles sin la decidida lucha por la independencia, que llevó a ampliar las relaciones con otras naciones y a diversificar las formas de organización y produción; batalla inicida hace 209 años que se dibuja perpetua, mientras exista imperialismo.

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