No estaban muertos.

La nueva convocatoria del presidente autoproclamado Juan Guaidó, resultó ser milagrosa, pues se pudo observar la presencia de dos personas extintos de la política venezolana, los fantasmas de Manuel Rosales y Henrique Capriles, conocidos por sus derrotas electorales y sus planes inconclusos contra el gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Encuentro que intenta mostrar la “unidad” de la oposición, en un momento crucial de su plan, asediado por las críticas de sus seguidores, ante la falta de resultados concretos.

Lo volvieron a hacer

Luego de un concierto, cinco marchas, una gira suramericana y cientos de Twitter, se viene “El simulacro” de operación libertad, es decir otro evento “preparatorio” para el “D”, lo que nuevamente coloca en duda el éxito de la ruta de transición y las verdaderas  intenciones de Juan Guaidó con sus acciones dilatorias que lo han envuelto en un laberinto sin salida.

Papel secundario

Si algo ha demostrado la derecha en estos 20 años de oposicionismo, es el rol asignado a las mujeres de sus filas, evidenciado por ejemplo, en la discriminación de María Corina Machado, quien a pesar de su perseverancia, nunca ha pertenecido a ningún espacio dirección política y en el papel utilitario Lilian Tintori; razones que nos ayudan a comprender el actual rol de Fabiana Rosales de Guaidó, que ha emprendido una gira internacional a los países aliados de la derecha, prestado su rostro en un intento por suavizar los efectos de las de las acciones lideradas por esposo Juan Guaidò, que no solo comprometen a Venezuela sino que abren un capítulo macabro en las relaciones norte-sur.

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