56 intervenciones militares componen el historial injerencista de los Estados Unidos de Norteamérica, operaciones que han servido para afianzar su poderío armamentístico como pilar fundamental de su economía. Es difícil establecer un patrón de referencia sobre las actuaciones en los territorios extranjeros, sin embargo las razones de los ataques casi en su totalidad, están asociadas a la negación de los Estados y los pueblos a someterse a los designios de Washington.

En términos de estrategia, expertos afirman que existe un antes y un después en la puesta en marcha de operaciones militares, pues luego de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, que detonaron una nueva embestida contra el medio oriente y áfrica, que combinó sanciones económicas, fuertes campañas comunicacionales e intervención de los territorios; parece que nada queda fuera de las opciones de las centrales de inteligencia y defensa norteamericana, cuándo de lograr sus objetivos de trata.

Hoy 18 años después de ese quiebre histórico, Latinoamérica vuelve al centro de los debates y se convierte en el nuevo objetivo potencial de la administración norteamericana, que al igual que en sus últimas tres embestidas, decide de forma no casual, recrudecer peligrosamente sus ataques contra el gobierno legítimo de Nicolás maduro, en el mes de marzo:

  • Irak, Marzo 2003. Estados unidos aporta pruebas falsas sobre el desarrollo de armas de destrucción masiva, por parte del gobierno de Sadam Hussein, justificando una operación militar que finalizo con la muerte del líder Iraquí.
  • Libia, Marzo de 2011. Estados unidos aporta pruebas falsas sobre el uso de aviones para la represión de protestas pacíficas contra el gobierno de Muammar Gaddafi, convenciendo al consejo de seguridad de la ONU, operación que culmina con la muerte del líder Libio y la de un gobierno de transición que hasta el día de hoy mantiene en desequilibrio a la nación.
  • Siria, Marzo/Abril de 2018. Estados Unidos aporta pruebas falsas sobre el uso de armas químicas contra la población civil, acusando de genocidio al gobierno de Bashar Al-Assad.
  • Venezuela, Marzo 2018. Luego del apoyo a la autoproclamación de un diputado de oposición como presidente de la república, intentos de violación de la soberanía mediante el ingreso arbitrario de una “Ayuda humanitaria” y la ejecución de un BlackOut para desestabilizar y justificar el uso  de la fuerza en el territorio, la administración de Donald Trump amenaza con aumentar las acciones de presión hasta lograr la salida del Presidente legítimo Nicolás Maduro.

Dado el historial criminal y la inversión astronómica de tiempo y capital, del gobierno norteamericano en la investigación y ejecución de operaciones en territorios extranjeros, es importante analizar cada detalle que permita establecer un patrón, predecir los movimientos y aportar a la resistencia de los pueblo.

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