Al mejor estilo de John Reith (Director general de la BBC y ministro de información del imperio británico en 1940), responsable de la majestuosa estrategia de persuasión y manipulación propagandística de la segunda guerra mundial; la oposición venezolana (salvando las distancias) parece abogar al principio de “Convertir al enemigo en aliado”. 

Todo parece indicar que tras la nueva frustración resultante de la aventurada proclamación de Juan Guiado como presidente, la derecha venezolana decidió volver su mirada al territorio nacional, luego de no conseguir los resultados esperados tras abogar a la mera presión internacional sin contar con un respaldo real ni de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ni de la mayoría de venezolanos y venezolanas.

Situación que nuevamente los obliga a reconocer al Chavismo como único movimiento capaz de acercarse lo suficiente al pueblo; por lo que entró una vez más a un juego psicológico que pretende convocar a la disidencia, evocando los logros en materia política y social del Comandante Chávez; estrategia usada años atrás por Henrique Capriles Radonski, cuando afirmaba que “El pueblo chavista necesita también un liderazgo que le hable”; que fue retomada en 2017 con el llamado “Encuentro en defensa de la Constitución”, donde participaron los seudos dirigentes: Luisa Ortega Diaz, ex fiscal general; Miguel Rodríguez Torres, ex ministro de interior; Gabriela Ramírez, ex defensora del pueblo; los diputados Eustoquio Contreras, German Ferrer y el politólogo Nicmer Evans; y cuya acción concreta más reciente fue llevada a cabo en la Asamblea Nacional, el 05 de febrero de 2019 en reunión con varios ex ministros del gabinete ejecutivo del comandante Chávez: Rodrigo Cabezas, Gustavo Márquez, Gonzalo Gómez, Edgardo Lander, Héctor Navarro Oly Millán.

En ese sentido y luego del desconcierto del 23 de febrero, el presidente autoproclamado Juan Guaidó, alza nuevamente las banderas de “Lucha común” y en un llamado irrespetuoso y desesperado a María Gabriela Chávez (a quien en reiteradas oportunidades han insultado) y una hipócrita defensa de la constitución (que negaron en 1999 y que actualmente no cumplen) pretenden desdibujar del imaginario colectivo el Bolivarianismo como proyecto al querer desvincular la filosofía de gobierno del comandante Chávez de la actual gestión de gobierno, constantemente atacada del presidente obrero Nicolás Maduro.

En este punto vale la pena recordar que quienes bajo la bandera de “lucha común”, alabaron a lideres y gobiernos luego de haberlos tildado de dictadores, asesinos y conspiradores por muchos años, una vez sellada la victoria continuaron la política de asedio, injerencismo y guerra, lo que sobran las razones para no ceder ni un tilín a quienes por años han renegado del pueblo bolivariano.

RedRadioVe

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