El presidente argentino, Mauricio Macri, llego al poder con su consigna “Cambiemos”, lo que no se imaginaban los sureños, es que al decir “cambiar”, Macri pretendía vender el alma del pueblo argentino al Fondo Monetario Internacional.

En el año 2001 Argentina vivió un colapso económico, al alcanzar su deuda publica el 166% del producto interno bruto (PIB), imposibilitando de esta forma la cancelación de los 133.000 millones de dólares que para ese momento representaba la deuda.

Desde el inicio de su mandato, la política económica del gobierno de Macri, se ha caracterizado por su constante endeudamiento con el mercado de capitales para financiar el reordenamiento fiscal y estructural del estado, que ha intentado realizar de manera gradual.

Es así como en el último trimestre del año 2018, el Estado argentino alcanza su nivel más alto de endeudamiento en dólares, cuando su deuda publica consume el 95.4% del PIB, con motivo de una nueva devaluación del peso argentino.

Según datos de la Comisión Económica para la América latina y el Caribe (CEPAL), Argentina es la nación más endeudada del todo el continente, tomando en cuenta que sólo el primer desembolso de 15.000 millones de dólares del total de 57.000 millones solicitados al FMI, por el gobierno de Mauricio Macri en 2018.

Las consecuencias de este endeudamiento, las pagará el pueblo argentino ya que, entre los memorandos firmados con el FMI, se exige avanzar con la reforma de la carta orgánica del Banco Central Argentino, la privatización de algunos activos del Estado y reformas en el ámbito laboral. Una receta muy parecida a la aplicada en Grecia unos años antes. 

 

RedRadioVe

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