La juramentación del Presidente Nicolás Maduro ha generado en la derecha venezolana un nuevo fervor inconstitucional y golpista apoyado por los gobiernos del Grupo de Lima y el Secretario General de la OEA, Luis Almagro. Su nuevo discurso basado en la “usurpación del poder” permite que reflexionemos partiendo de dos escenarios muy contradictorios pero pertinentes para develar el doble rasero de la oposición venezolana.

¿Por qué las guarimbas?

La derecha representada en Juan Guaidó, -presidente de la Asamblea Nacional que está en desacato desde la presidencia que ejerció Julio Borges- expresa que existe un “vacío de poder” en Venezuela y una usurpación por parte de Nicolás Maduro al juramentarse como presidente para el período 2019-2025. Eso permite preguntarnos ¿A qué se debió entonces las protestas denominadas #LaSalida en 2014 y las guarimbas del 2017?

La lógica planteada por la oposición es que Maduro usurpa el poder para este período presidencial, lo que les hace reconocer que el período comprendido entre 2013-2019 si fue constitucional y legal. En dado caso que así fuese, ¿Por qué los muertos de 2014 y 2017? ¿Por qué para ese entonces decían que existía ruptura del orden constitucional si hoy reconocen que Maduro era un presidente constitucional? ¿Están justificando que Leopoldo cumpla una pena en la cárcel por llamados a la violencia?  ¿Por qué provocaron la muerte de tantos jóvenes en 2017 llamando a un Golpe de Estado si el presidente era sumamente legítimo y constitucional?

¿Para qué dedicaron todo 2017 y 2018 viajando por el mundo solicitando sancionar y bloquear al país si nosotros teníamos un presidente legítimo y constitucional? Éstas y más preguntas tendrían respuestas rebuscadas basadas en el odio, reconociendo que en esas protestas, sólo buscaban usurpar el poder a través de un golpe de Estado. 

Sólo la oposición ha pretendido usurpar poderes

En sus desesperados y contradictorios esfuerzos por conseguir un golpe de Estado, la oposición además de que ha creado instituciones ficticias sin ningún rango constitucional ni legitimidad, varios de sus personajes creen ser poseedores vitalicios de cargos que en algún momento ejercieron o que nunca tuvieron y creen que por algún nivel de superioridad de clase son los únicos capaces para ejercerlos. Todo esto, de alguna u otra forma, sí es usurpación.

Es el caso de Juan Guaidó, que es presidente de la Asamblea Nacional en desacato luego de ser uno de los últimos en la lista sucesoria de Leopoldo López en Voluntad Popular, ya que muchos o están presos o exiliados (Vecchio, Guevara) por no calarse a un presidente legítimo. Un tuit de él y de Almagro confirma que son usurpadores al expresar que es Guaidó el nuevo presidente de la República. La verdad es que no es ni Presidente de esa Asamblea Nacional que para salir del desacato debió cumplir con un proceso de desincorporación de diputados, en tiempos de Ramos Allup. Guaidó, se autoproclama Presidente (al estilo Carmona Estanga) y Almagro faltando al derecho internacional lo reconoce como tal.

Otra de las estrategias fracasadas de la oposición fue proclamar un Tribunal Supremo de Justicia que si era el “legítimo”. Para ellos, el TSJ en funciones es ilegítimo. Su conformación ya es un acto de usurpación. Consciente de ello, decidieron exiliarse y autodenominarse “TSJ en el exilio”. Un tuit donde se autodenominan Presidente del TSJ devela su carácter usurpador e ilegítimo.

Otros personajes como Luisa Ortega Díaz, ex-fiscal, sigue presentándose como Fiscal de la República a pesar de haber sido sustituida en 2017, o Juan Pablo Guanipa que fue candidato a la Gobernación del Zulia (elecciones que convocó la Asamblea Nacional Constituyente) en octubre 2017, elección que ganó, y cargo que no quiso ejercer al no juramentarse ante el poder plenipotenciario de la ANC, Guanipa sigue autodenominándose Gobernador aunque no haya pisado el despacho una sola vez. También sigue autollamándose Alcalde David Smolansky, a pesar de haber dejado el cargo para irse del país, y que ya hace más de un año se celebraron elecciones municipales donde no participó y donde resultó electo un dirigente de la oposición venezolana. Estas autodenominaciones en cargos donde no ejercen, pueden leerse como una pretensión de usurpación. 

                                     

Toca preguntarse, ¿Quién ha usurpado a quién? ¿Quiénes son los usurpadores? 

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